miércoles, 18 de marzo de 2015

Resolución de conflictos y comportamiento en el aula

Esta semana hablaremos sobre resolución de conflictos en Educación Infantil y los comportamientos en el aula. Es asumible que los conflictos son un componente de nuestro día a día, y aparecen desde el primer momento en el que nuestros intereses y los de los demás, son diferentes, difieren, produciéndose una oposición. Y ahí surge el conflicto. Y como una parte más, integrante de nuestras vidas, los conflictos también aparecen y son reales en el colegio, y en el aula de educación infantil.

Por ello que el saber cómo afrontar estas situaciones de conflicto sea algo esencial para cualquier docente. Y en esta resolución de conflictos es de vital importancia el papel de la educación, y el saber resolver de una manera positiva estos conflictos, solventando los problemas con un beneficio para todas las partes implicadas y teniendo en cuenta todos los puntos de vista.

Por ello, aunque es un poco complicado por la etapa egocéntrica en la que se encuentra el niño de educación infantil, es imprescindible ir inculcando en los niños distintas habilidades y hábitos para que puedan aprender a resolver conflictos, sobre todo de tipo social. Siendo de gran importancia en esta resolución de conflictos el trabajar la inteligencia emocional, es decir, el reconocimiento de nuestras emociones y sentimientos, y además el reconocimiento de las emociones y sentimientos ajenas, además de la capacidad de escucha, razonamiento y respeto a los demás.


En el aula de Educación Infantil podemos encontrar una serie de conflictos más o menos diarios, destacando los “problemas” a la hora del juego libre, por la posesión de determinados juguetes, que son muy requeridos por todos los niños, y que son foco de conflictos: “lo tenía yo”, “no quiero compartir este juguete con él”, “yo también quiero ese coche”, etc. Otro motivo de conflicto suele ser ocasionado por las preferencias de amistades en estas edades, siendo habituales las frases: “M no quiere ser mi amiga”, “L me ha dicho que no quiere jugar conmigo”, etc. Por ello el/la docente debe saber que el juego es su forma de vivir, su “hábitat”, y un ámbito natural de elaboración del conflicto en estas edades.

¿Y qué hacer ante estas situaciones? Es importante hacer reflexionar a los niños/as sobre lo ocurrido, hablando con ellos de manera relajada y tranquila,  y a través de razonamientos que ellos puedan asumir. También según los casos tienen que saber que ciertos comportamientos acarrean unas consecuencias, por ejemplo, si pego a algún compañero para obtener un juguete, no podre jugar con él, y tendré que pedir perdón a mi compañero. Y también, hay que ir acostumbrándolos, a ponerse en el lugar del otro, hacerlos pensar que puede sentir la otra persona. Es decir, el/la docente debe ser un mediador de los conflictos, facilitando el abordaje de los conflictos subjetivos del niño y las dificultades con que tropieza en sus relaciones interpersonales. Debe lograr que estas situaciones se conviertan en situaciones propicias para lograr cambios y nuevos aprendizajes. Y en estos conflictos, nunca debemos olvidar el papel de la familia, ya que ésta comparte con la escuela el objetivo de educar en el sentido más amplio y por ello, es imprescindible el encuentro e intercambio entre ambas instituciones.

Fuente: http://www.fundacioncadah.org/j289eghfd7511986_uploads/10132512_s.jpg
Y muy en relación con todo lo anteriormente hablado, encontramos los comportamientos en el aula. Es obvio que es necesario establecer unas normas de comportamiento, adaptadas a los distintos niveles educativos, pero sin olvidar, que deben existir y respetarse en todos ellos. Y esto es tan importante porque junto con las obligaciones y responsabilidades, son la base de una buena convivencia escolar. Y también estos comportamientos inciden en la formación de cada niño/a, haciendo que los sujetos adquieran paulatinamente una variedad de respuestas emocionales, cognitivas y motoras que les permitan hacerse con unas determinadas competencias y habilidades que lo orienten a establecer unas relaciones sociales adecuadas con los demás.


Las normas de  comportamiento ayudan a crear un adecuado clima de trabajo y a mantener una armonía y calma entre todos los presentes en un determinado espacio, en este caso, el aula. Así en mi aula de prácticas de infantil, podíamos hacer un pequeño decálogo de algunas de las normas que los niños y niñas tienen asumidas y que ayudan a conseguir los distintos objetivos:

1. Comparto los materiales y juguetes con mis compañeros.
2. Levanto la mano y espero mi turno de palabra.
3. Cuido y ordeno los materiales de clase y mis libros.
4. Hablo sin gritar.
5. Doy las gracias y pido las cosas por favor. 
6. Tiro la basura en la papelera. 
7. Guardo orden para ponerme en fila.
8. Me comporto correctamente en la asamblea. 
9. Pido permiso para ir al baño.
10. Respeto y quiero a mis compañeros.


Bibliografía

Cidad Maestro, E. (1990). Modificación de conducta en el aula e integración escolar. Madrid: Mateu Cromo Artes Gráficas, S. A.

Flores Ramos, E. La resolución de conflictos en el aula de Educación Infantil. Una propuesta de Educación para la convivencia. Valladolid: Editorial de la Infancia. 

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